lunes, 3 de diciembre de 2018

4357. Capítulo 3 - Música


Capítulo 3. Música



Los tres sujetos se habían quedado momentáneamente absortos observándolo. Alessandro tenía esa clase de piel que parecía tan lisa y blanca que costaba creer que fuese una persona y no un hermoso maniquí.
No sin antes gruñir de disgusto Rix se dio media vuelta caminando al patio con los utensilios de jardinería. William, a su lado, les sonrió al par que se quedó en el porche antes de seguir a su amigo.
—¿Se siente usted más tranquilo después de revisar mis antecedentes?— Alessandro se adelantó a preguntar mientras servía un vaso de té helado a su visitantes. Al verse tan transparente frente a un mero muchacho tuvo la decencia de avergonzarse un poco.
—Espero que no se lo tome a mal pero es parte de mi trabajo— se excusó. El joven dibujó algo parecido a una sonrisa en su rostro.
—No lo es—, aseguró— pero no me lo tomo a mal. Es bastante obvio que usted ha tomado bajo su protección a esos dos—, analizó levantando solo momentáneamente la mirada al par de chicos en el jardín, solo para volver a bajarla al vaso que entrego al policía— como huérfano, siento algo de envidia de su actitud protectora, pese a que a mí mismo no me faltaron protectores— murmuró lo último dedicándole una corta contemplación a la casa. Mathias Villermon fue su mentor desde poco antes de la muerte de su madre y continuó siéndolo hasta casi los doce años. Después, los cambios en él mismo lo llevaron a necesitar un mentor diferente, uno que pudiese lidiar con los cambios que la adolescencia trajo a sus habilidades.
—Eres bastante maduro para tu edad, perdona si es una indiscreción, pero ¿que trajo a un prodigio musical como tú a recluirse en una isla aislada como la nuestra? No te confundas, amo la isla, creo que es un pequeño paraíso, pero los forasteros no suelen verlo de esa forma— explicó.
—¿Qué podría ser?— nuevamente ese gesto que casi llegaba a una sonrisa se dibujó en su rostro, pero al mismo tiempo pareció como si no hubiese movimientos en sus músculos faciales— Supongo que puedo decir que es añoranza— explicó sentándose en su silla y echando la espalda atrás poniendo el tobillo derecho sobre su rodilla izquierda—. El antiguo dueño de esta casa fue mi mentor por casi diez años. Pero ni siquiera pude asistir a su entierro, no me enteré sino hasta hace unos meses de su muerte—. El testamento decía que la propiedad pasaría a Swan, pero ella estaba estudiando su maestría fuera por lo que solo había viajado a la isla para velarlo y llorar su muerte un par de meses antes de volver a su vida.
Tras terminar su maestría en algo de literatura, Swan había vuelto a la isla para dar clases en el colegio al que Rix y William asistían. Pero ni siquiera llegó a presentarse, la gente la vio volver y entrar a la casa, saludó a algunas personas pero después simplemente se desvaneció en el aire. Según la voluntad del viejo Mathias, por raro que le pareció al notario, si su nieta permanecía más de dos años desaparecida o moría, entonces todas sus posesiones pasarían a manos de su alumno Alessandro Watanade. Así era como Aless se había enterado de la muerte de su mentor, también sabía que una herencia como aquella no era solo por el cariño de éste. Aquello era una súplica: toma todo lo que tengo, pero averigua que le sucedió a mi nieta.
En el mundo en el que Alessandro y Mathias se movían no era raro que desapariciones o muertes estuviesen ligados a sucesos paranormales. Mathias obviamente quería estar seguro de que si tras su muerte algo le sucedía a su nieta, alguien se encargara de investigarlo y para la tarea solo podía confiar en su propio estudiante. Seguramente el anciano no había pensado que esto sucediera aún fuese joven, era una suerte que éste tomara trabajos en solitario desde los 16.



Alessandro era lo suficientemente joven como para no tomar las riendas de los negocios de sus padres, dejando todo en manos de su bien intencionado tío. Pero también era lo bastante mayor como para poder tomar sus decisiones y emprender misiones de alto nivel por sí mismo, en resumen, en realidad éste era el mejor momento para centrarse en un asunto que le interesaba tanto.
Eric sabía que la casa Villermon llevaba deshabitada al menos cinco años. Mientras que Swan Villermon había desaparecido hacía poco más de dos años. Este muchacho frente a él tenían 19, por lo que tenía 14 años cuando el viejo Mathias Villermon murió, si él había sido su mentor durante diez años, y suponiendo que había pasado por lo menos un año para distanciarse, lo suficiente como para no notar su ausencia, ese muchacho había sido alumno del Viejo Mathias Villermon desde los 4 a los 13 años aproximadamente.
No era un secreto que Mathias Villermon había donado gran parte de la biblioteca del colegio más importante de la ciudad. Sus donaciones se habían hecho cada año durante más de cuarenta años y antes de eso lo habían hecho sus padres. La escuela llevaba el nombre de Lucas Villermon en honor al abuelo del señor Mathias. Ellos eran amantes de la educación y el difunto, que en paz descanse, estaba bien versado en muchas áreas.
En una etapa tan temprana de vida, si se pensaba bien, no era raro que el buen Mathias Villermon pudiese ser el instructor particular de un niño por debajo de los quince años en un sinfín de áreas, Alessandro podría ser huérfano pero su familia no era común, no había nada extraño en que pudiese convocar como tutor a alguien del calibre y la posición del viejo Mathias Villermon.
—Entiendo que ustedes no tenían ningún tipo de comunicación—, de haberla tenido, este joven no habría tardado cinco años en descubrir que su instructor estaba muerto.
—La había al principio, pero la distancia fue haciendo que pronto se fuese quedando en el olvido. Al principio deseaba visitarlo frecuentemente pero con el tiempo como cualquier adolescente descerebrado sentía que podía esperar. Cada año aplacé mi visita a mi mentor, concentrándome en cosas que pensé que eran de suma importancia y que en su momento "no podían esperar", qué estúpido suena ahora, si me hubiese tomado solo un momento para llamarlo no estaría aquí ahora.
Para sus adentros pensó:
"quemándome en el remordimiento y la culpa, no solo tuvo que morir el viejo Villermon, incluso una criatura tan hermosa y buena como Swan había perecido, mientras yo me mantenía en la ignorancia y el desapego"
De no haber sido por el testamento del viejo Villermon, ¿cuánto tiempo más habría pasado? ¿Qué clase de espíritu vengativo sería Swan para ese momento? Una chica tan dulce, tras poco más de dos años penando en aquella casa había pasado a ser un fantasma lleno de ira y rencor. Un poder como el que tenía el fantasma de Swan no nacía de una muerte pacífica. No, ella había muerto en dolor y remordimiento, en un sufrimiento tal que solo aumentaba cada día más haciendo esa casa peligrosa incluso para los vivos sin percepción espiritual. Alessandro no había visto muchos espíritus descontrolados tan poderosos frecuentemente, Swan era probablemente el más peligroso hasta ahora.
Después de un momento Eric volvió a su patrullaje y Alessandro se quedó solo en el viejo porche de la casona. El par de adolescentes estaban tranquilamente trabajando mientras conversaban. Rix había tomado las tijeras de jardinería y estaba intentando cortar el exceso de ramas de rosales y arbustos. Parecía especialmente entretenido en un limonero que estaba ya lleno de flores mientras William arrancaba la maleza del suelo. Alessandro aprovechó el momento para activar sus ojos espirituales.
El par de ojos negros como una noche llena de estrellas se volvieron de un gris casi tan transparente como el agua. Al instante frunció el ceño.
Junto al par de adolescente estaba Swan. En calma y contemplación, simplemente observando al par de muchachos. No estaba atacándolos, solo los observaba mientras hablaban. No se había equivocado. Swan estaba relacionada con esos chicos, pero ¿Cómo?
Alessandro continuó observándolos pero la imagen no cambio, Swan no hizo nada, simplemente los veía, si ellos se movían ella se movía con ellos. Cuando la hora de trabajo acordada pasó, ambos muchachos habían terminado quizá una quinta parte del patio frontal. Y aún hacía falta recoger la basura.
—Dejen eso, acérquense— les llamó y el par de muchachos dejó lo que hacía y caminó hacia él.
—¿Qué ocurre explotador?— preguntó el de cabello verde sacudiéndose la basura de los brazos. William a su lado se estaba sacudiendo las manos llenas de tierra. Ambos estaban empapados en sudor, pero no parecían especialmente cansados.
Aless podía sentir a Swan cerca, pero a menos que se mostrara él no podría verla sin usar sus ojos espirituales.
—Terminaron la hora de trabajo diario que incluía el trato, si quieren tomar su parte del trato la sala de música y la biblioteca están libres—. Él los quería dentro de la casa para saber cómo reaccionaba el fantasma, pero no quería ser demasiado obvio.
—¿En serio puedo usar la biblioteca?— ellos habían venido directo de la escuela, así que tenían sus mochilas con ellos. A William le venía genial poder usar la biblioteca.
—Un trato es un trato— asintió.
—Bueno, yo no necesito que me des clases, pero escuché que este lugar tenía una excelente sala de música— Rix se lamió los labios al hablar. Él había estado usando el violín de la escuela hasta ahora. Era un violín que había venido en un paquete que la escuela compró para llenar su sala de música, estaba de más decir que no era ni de cerca el mejor violín del mundo—. ¿Tienen un violín aquí?— preguntó viendo al interior. Le comían un poco las manos, si había un violín ahí entonces debía ser uno bueno.
Aless asintió mientras se dirigía a la puerta— Lo hay, vamos, los llevaré a lavarse el rostro y las manos antes que nada— vio la cara ofendida de Rix y añadió— a menos que quieran continuar llenos de hierba y tierra— preguntó y los dos chicos negaron de inmediato y al tiempo dieron un paso para seguirlo dentro de la casa. Alessandro podía sentir a Swan seguirlo ¿Qué estaba pasando ahí? Había sentido su aura amenazante nada más entrar pero ahora mismo se sentía muy tranquila ¿No le importaba que aquellos dos entraran? Aunque tenía sentido teniendo en cuenta las veces que aquellos dos se habían colado en la casa sin que nada les pasara.
Caminaron por la vieja casa hacia el baño del primer piso. Todo estaba muy limpio, nada que ver con lo que ellos habían visto de la casa hasta ahora. No habían podido recorrer mucho, pero lo que habían visto estaba lleno de polvo. La casa era muy grande, demasiado como para que aquel sujeto la dejara en aquel estado por sí mismo, pero suponían que había contratado algún tipo de servicio de limpieza.
Viendo el interior inmaculado de la casona Rix frunció el ceño, ahora era evidente que hacerlos limpiar el jardín era únicamente para fastidiarlos, contratar un par de jardineros sería mucho más rápido, eficiente y el resultado también tendría un mejor aspecto.
—El baño— les indicó cuando llegaron frente a la puerta, tenía un lavamanos doble y no fue difícil para los chicos lavarse las manos, brazos y cara, se sintieron mucho mejor después de hacerlo.
—¿Seguro puedo usar la biblioteca? – William preguntó y Alessandro asintió. De hecho estaba esperando poder separarlos, no tenía idea de quién era de los dos el que estaba ligado con Swan o si se trataba de ambos, así que estaba más que encantado de poder averiguarlo solo prestándoles un par de libros y un violín.
—Desde luego, espero que te sea útil— exclamó. Cuando Alessandro hablaba tenía aquella apariencia seria y fría completamente desinteresada pero William sintió que aún bajo todo aquello había una amabilidad cálida.
Cuando entraron a la biblioteca el espíritu de Swan se desvaneció, dejando apenas un ligero rastro de frialdad tras ella.
—Puedes tomar lo que quieras, si hay algo que necesites estaré en la habitación al final del pasillo ¿está bien?— aunque aparentemente Alessandro era igual de indiferente a ambos chicos, lo cierto es que había un ligero tinte de amabilidad y calor en las palabras que le dirigía a William.
—Lo entiendo, muchas gracias— William asintió con una enorme sonrisa, él no era especialmente aficionado a los libros, pero conocía de carencias y para él, el simple acceso a aquella biblioteca era una razón para tener una sonrisa en el rostro.
La biblioteca de la escuela era genial y tenía computadoras y red para estudiantes, pero también tenía a David Villa Alta, el chico más rico de la escuela y el que por alguna razón desconocida odiaba mucho a William. William odiaba encontrarse con el cuándo estaba solo. Aunque Rix también era huérfano los demás no eran tan desenfrenados cuando estaba cerca. Pero cuando no estaba no había nada que los detuviera, para desgracia de Will sus horas de biblioteca coincidían con las de Rix en la sala de música, así que no era raro que el sujeto se apareciera a molestar por esas horas.
Aless dejo a Will en la biblioteca y se encaminó con el otro chico a la sala de música.
—Eric me dijo que estas participando en un concurso escolar o algo así, sé un poco de concursos. Te ayudaré si lo permites— le indicó, él no tenía idea de la calidad del chico como violinista pero según Eric tenía un potencial grande. Alessandro no estaba demasiado confiado en eso, en una isla tan pequeña sin maestros adecuados un violinista promedio probablemente sería un genio para los demás. Sobre todo si solo se había enfrentado a niños de otras escuelas que tenían el área de música solo como un complemento de su programa.
Alessandro lo guió y tomó un juego de llaves de la pared, con ellas en mano se dirigió a la enorme vitrina que se extendía por la pared dentro de la que reposaban una gran variedad de instrumentos.
—Mi mentor era aficionado a la armónica, pero esta colección se formó a los variados gustos de su familia a lo largo de los años, probablemente no encuentres defecto alguno en este violín— comentó mientras activaba sus ojos espirituales y buscaba a Swan en el reflejo del vidrio. No la encontró y parecía que se había marchado por un rato, pero cuando estaba por cerrar sus ojos espirituales la silueta se dibujó lentamente en una esquina de la habitación, mirándolos con un par de ojos cargados de ira. Swan parecía haber vuelto a su estado frenético y salvaje.
El mayor tomó el violín de la vitrina y se giró hacia Rix obligándose a esconder sus ojos espirituales, como antes toda su atención estaba en Swan, la escena que encontró frente a él fue aún más extraña.
—¿Qué estás haciendo?— preguntó desconcertado al verlo sacarse la camisa sucia del uniforme.

—Sacándome esto ¿que no ves?— la voz del adolescente era altanera y sus ojos tenían aquel brillo de arrogancia propia de la edad. Sin embargo su emoción por el instrumento en manos de su acompañante era más grande, rápidamente lanzo su camisa al suelo y se apresuró a caminar con una enorme sonrisa hacia el violín en las manos de Aless— ah... hace mucho que no tenía acceso a un violín decente...— murmuró viendo el viejo pero perfecto violín blanco. Por suerte el usaba una playera negra bajo el uniforme, odiaría tener que poner aquella belleza sobre su camisa sucia.
La expresión hizo a Alessandro fruncir ligeramente el ceño, ese niño llamaba a esto ¿"un violin decente"?
—Entonces ¿decidiste sacarte la ropa para ofrecerte al violín o algo así?— preguntó levantando una ceja sin impedir que Rix tomase el instrumento en sus manos, apenas con un toque burlón en sus palabras.
Alessandro aun era joven, a pesar de su alto grado de madurez aún tenía rasgos distintivos de su edad. Era un joven que conocía un mundo que la mayoría de los jovenes de su edad no conocía, por lo que aunado a este conocimiento se encontraba también una cierta sensación de superioridad, de falsa sabiduría y madurez.





—¿Eres músico de verdad? –Rix medio preguntó, medio regañó— ¿Cómo podría poner esta belleza sobre esa camisa sucia? – exclamó ofendido y con desagrado.
Rix no compartía el conocimiento del mundo sobrenatural que Alessandro poseía, pero en cambio era un adolescente bien versado en la vida mundana. Él siempre se encontraba cuidando de William, no solo podía cuidarse a sí mismo, sino que incluso podía darse el lujo de cuidar de un muchacho de su edad. Su excelente apariencia no ayudaba en lo más mínimo a su sensación de superioridad; él no necesitaba de nadie, él era más maduro que los demás, era más listo que los demás y entendía el mundo mejor que los demás, era talentoso y también muy atractivo ¿Cómo podía compararse un niño rico y mimado con él?
Como resultado de sus personalidades y circunstancias ambos muchachos tenían esa agradable sensación de tener ventaja sobre el otro.
El mayor se encaminó a la ventana abriéndola. La sala de música no era insonorizada y las ventanas abiertas deban una mejor iluminación. No podía sentir a Swan por ningún lado y supuso que había vuelto al purgatorio de momento. Suspiró sintiendo el aire fresco y limpio de la isla.
Una suave melodía no tardó en inundar toda la sala, el adolescente de sedoso cabello se olvidó de su acompañante.
El violín blanco puro parecía llorar y reír en cada nota, como si se regocijara en poder volver a cantar. Alessandro observó al muchacho, no solo estaba más que a la altura de su reputación, además de eso sintió algo especial en su música que no podía identificar. Sin darse cuenta la atención de Alessandro se centró por completo en el adolescente frente a él. Maldición, el bastardo tenía un don ahí, tenía que admitirlo.
Aless se percató de repente que la presencia de Swan había desaparecido y se regañó mentalmente por no haber notado en qué momento había sido. Se preguntó si debería ir donde William a ver qué sucedía por allá cuando la música de Rix cambio y llamó su atención de nuevo.

Tres horas más tarde William se asomó a la sala de música preocupado de que nadie fuese a buscarlo después de tanto tiempo. No creía que Rix se hubiese ido sin él y el sonido del violín le indicaban que aún estaba ahí, pero aun así no podía evitar sentirse nervioso. Se encontró al aparente tranquilo dueño de aquella casa discutiendo acaloradamente con su amigo.
—Disculpen...— les llamó y ambos salieron de su discusión para verlo.
—Lo siento ¿necesitas algo?— Alessandro preguntó y William no supo que contestar.
—No...— le dedicó una corta mirada a Rix— solo que ya es tarde y... bueno...— no estaba seguro de qué decir: ¿me preocupaba Rix? ¿Ya me quiero ir? Él no quería sonar grosero o malagradecido— terminé ya toda mi tarea y quería ver cómo iba Rix— encontró una respuesta que le convenció.
Solo entonces ambos muchachos dirigieron su mirada al reloj de pared ¡Maldición! ¡Habían pasado ya tres horas!
—Yo también—Rix se aclaró la garganta— Ya termine aquí— anuncio devolviéndole el violín a Alessandro— seguimos mañana Rapunzel— anunció y Aless rodó los ojos.
—Trae la endemoniada partitura mañana, quizá así entiendas mejor— gruñó y William sintió que se había perdido de algo en todo eso.
Rix recogió su camisa y su mochila mientras Aless guardaba el violín en la vitrina hermética.
—Vamos— Rix indicó y William asintió, Alessandro caminó detrás de ellos sin decir nada y como Rix no decía nada William tampoco dijo nada, aunque estaba verdaderamente intrigado.
Alessandro no solo los llevo a la puerta sino que también los acompañó por el camino de piedra hasta la verja en silencio.
—Debería llamarles un taxi— Alessandro comentó cuando estaban ya cerca de la salida al notar el cielo algo oscurecido.
—No usamos taxis Rapunzel— respondió Rix en automático.
Aless pareció pensárselo y estar por decir algo cuando notó que había alguien afuera.
—Chicos aún están aquí, estaba preocupado, ¿por qué demoraron tanto?— preguntó con preocupación Eric, él sabía que los chicos no habían trabajado de más. Pasada una hora ya no los había visto en el jardín, pero en las últimas tres horas se había dado varias vueltas por ahí y solo podía suponer que seguían dentro por el sonido del violín. Había salido del trabajo hacía ya una hora pero se había quedado haciendo guardia en el portón esperando que salieran.
—Rix estaba demasiado encandilado con mi belleza como para salir antes— Alessandro respondió con un rostro completamente serio y neutral.
—¿Quién demonios se enamoró de qué?— preguntó Rix viéndolo de reojo con rostro apenas molesto y Aless para sorpresa de los demás dibujó una pequeña sonrisa cínica en sus labios.
—La belleza que no podías soltar en las últimas horas... ¿Acaso no es mía?— preguntó y su voz, por alguna razón sonó... quizá... demasiado sensual...
—Vete al diablo—Rix respondió sin más.
Eric en su sitio estaba algo confundido... ¿qué había pasado ahí? ¿De qué belleza hablaban? ¡¿Qué cosas le había enseñado ese sujeto a sus muchachos en aquellas horas?!

Ahora que ha avanzado un poquito. Para ustedes, ¿Quiénes les gustaría que fuesen pareja? ¿A quiénes se imaginan juntos?