viernes, 18 de octubre de 2019

Mr Lunes Capítulo 3


El sonido de una silla yendo a dar al suelo llamó la atención de Ryan. David aún estaba enfadado y al parecer la había pagado con una de las sillas altas frente a la barra.

-Si quieres buscarlo- Sugirio el sujeto de los Lunes- ¿por qué no preguntas en gerencia por sus datos? Puede que el chico tuviese una membresía, si ruegas lo suficiente podrías encontrarlo.

A David la idea no debió parecerle mala porque sin decir nada se dirigió rápidamente en dirección a donde Ryan suponía debía estar el lugar podia rogar por la dirección de su amigo.

-Pero qué demonios...- Ryan empujó a Mr. Lunes por el pecho- ¿qué carajo estás pensando dándole ideas para encontrar a mi amigo?- Lo amonesto. El sujeto miró incrédulo su propio pecho como si no creyera posible que acabaran de empujarlo. Solo después de parecer asimilarlo sonrió divertido.

-No creo que a tu amigo le venga mal que le besen los pies un rato- explico tras aceptar que realmente habia sido empujado por el joven frente a el. Ryan tuvo que admitir que pensándolo de ese modo no parecía algo malo en realidad.

-no...supongo que no- aceptó sintiendo que iba tranquilizándose y terminó por suspirar y recoger la chaqueta que había lanzado al suelo.

-Venga, te invito a tomar algo y tranquilízate-propuso el sujeto de forma casual y Ryan observó al hombre que le miraba con las manos en los bolsillos de su exquisito traje blanco.

-si... ¿por qué no?- suspiró, un par de tragos más fuertes que cuatro cervezas no le vendrían mal- Aun medio distraído caminó con el sujeto fuera del lugar y entró al taxi que se detuvo frente a ellos, estaba aún pensando en Clint, tal vez debería ir con él, debía querer algo de apoyo en esos momentos. Había pasado ya varios minutos en el auto cuando tomó una decisión- ¿Sabes? creo que mejor...- pero el tono de llamada de su móvil se lo impidió- Dame un minuto- se sorprendió al ver que era el numero de Clint, asi que se apresuró a contestar- ¿Clint?

-Hey bro- su voz se escuchaba afectada pero parecía tranquilo.

-Hey ¿qué tal? ¿Cómo estás? Estaba pensando en ir para alla...- esperaba que su voz reflejará que realmente estaba preocupado por él- Lamento lo que pasó, fue mi culpa, jamás debí deicrte que...

-Hey hey, tranquilo. Como dijiste no se puede vivir todo el tiempo de sueños.

-Sobre eso creo que hay algo que deberías saber sobre el sujeto ese- pero su amigo le cortó de golpe.

-Basta Ryan, no hay nada que necesite saber, no quiero tocar el tema ¿si?

-Pero...

-Voy a adelantar mi viaje para hoy-Anuncio desviando por completo la atencion de Ryan que frunció el ceño.

-¿qué? ¿Por qué?- su amigo pensaba regresar a casa para las fiestas navideñas. Le había invitado tambienn, sus padres le habían tenido de bastante mayores y murieron cuando él era aún muy joven así que no tenía un hogar al cual regresar, su amigo quería extenderle el suyo como cada año pero él había decidido este año pasarlo en la ciudad, dejar un poco el nido. Aún así había esperado pasar algo de tiempo con su amigo antes de que este se marchara.

-Mamá llamó hace un momento, esta ansiosa por verme, también estaba decepcionada cuando supo que no irias... creo que es una señal, iré a verla antes de tiempo y la sorprenderé-le confio intentando sonar animado, pero era difícil cuando aun le sangraba el corazón. Ryan suspiro al escuchar su tono notablemente herido, bueno el viajen estaba bien, suponía... estar con su madre lo animaría.- Tomaré un pasaje ordinario, debe pasar uno en la próxima media hora y estaré allá por la mañana.

Ryan suspiro, no podría despedirse de él.

-Te alcanzaré en año nuevo 
-más te vale.

A Ryan le pareció escuchar algo de animo en la voz de Clint.

-¿era tu amigo?

-Si-, Ryan guardó su teléfono-. al parecer saldrá de la ciudad, pero está bien, irá a visitar a su familia- fue entonces cuando notó que no estaba en un taxi sino en un auto particular.

-Debe haberle afectado la situación mas de lo que pensabas.

-No, él es más fuerte de lo que parece sólo está buscando algo de tranquilidad, por cierto ¿a dónde vamos?

-No estamos demasiado lejos-, el sujeto le indicó al frente-. Es un bar que conozco- entraron a un estacionamiento subterráneo y el conductor les abrió la puerta, Ryan bajó del auto. No sabía bien dónde estaban.

-ammm ¿esto es algún tipo de lugar exclusivo?- torció el gesto.

-no exactamente, es un complejo de departamentos, hay un bar para los residentes, es tranquilo y privado, agradable para beber y tener una buena charla- contestó encaminándose y guiándole entre la variedad de exquisitos autos.

-no seras traficante de órganos o algo así ¿verdad?-de repente como que notaba que se habia ido sin pensarlo demasiado con aquel extraño. El sujeto se rio.

-¿crees que te llevo a algún lugar peligroso? ¿Por qué trafico de órganos?- interrogó y él se lo pensó.

-fue lo primero que se me vino a la cabeza-aseguro. . Entraron al vestíbulo del lugar y cruzaron directo al restaurant bar

-no piensas demasiado ¿no?- se burlo y Ryan le vio con reproche. 
-Esa no es buena forma de comenzar una relación, amigo- le regaño y Mr. lunes se rió.

-Eres hilarante, tú acabas de acusarme de tratante de órganos- le recordó haciendo que Ryan se pusiera colorado.

-bueno, estaba intentando romper el hielo- se defendió casualmente. Mr. lunes le guió a una de las pequeñas mesas del lugar, en un rincón apartado, el hombre tenía razón, el lugar con la música baja era agradable. Se sentaron a la mesa.

-entonces... ¿qué se siente ser mr. Lunes?

-¿me llaman de esa forma?- le vio levantando una ceja.

-se me acaba de ocurrir-. Sonrió de oreja a oreja. Mr. Lunes se quedo unos segundos observándolo como si hubiese olvidado lo que iba a decir. 
Lo cierto era, un hombre como el, que era apuesto y exitoso jamás había necesitado perseguir a nadie. Las personas naturalmente estaban dispuestas a relacionarse con el. Así que esta sensación de ver algo interesante y querer arrebatarlo...era la primera vez que sucedía.

El muchacho frente a Mr. Lunes era apuesto, pero no era la persona mas hermosa que habia visto en esta vida, si tenia que comparar. Alexander, el novio del amigo de su hermano era sin duda muchicimo mas apuesto, pero a el no le atraía. En cambio, mientras subia las escaleras esa noche, tras volver la mirada a la barra para intentar saludar a David, su mirada se prendo de una juguetona sonrisa, una lastima que el dueño de esta ya estuviese acompañado.

Mr. Lunes no era un hombre que se metiera en una pareja. No estaba dentro de sus principio y para comenzar jamas saldría con alguien que fuese capaz de traicionar a su pareja asi que aunque su corazón habia tirado hacia aquella sonrisa el no habia pensado en acercarce al joven. Solo después, cuando en el alboroto habia escuchado que el otro chico no era su pareja si no solo su amigo, inesperadamente se sintió súbitamente animado y feliz.

-¿vas con regularidad al lugar? Nunca te había visto- regreso a la realidad diciéndose que no se veria bien si un hombre como el se quedaba embobado tan notablemente con solo una sonrisa. Ryan, ajeno a los pensamientos del otro, levanto ambas manos.

-culpable de ser primerizo- confeso. Mr. lunes le vio con cierta perspicacia, cierto interés que rozaba la coqueteria que le hizo sentirse incómodo por unos segundos, pero lo que sea que fuera desapareció rápidamente- entonces... Clint debe tener razón-buscó cambiar la dirección de la conversación rápidamente.

El sujeto le preguntó con la mirada a qué se refería pero la aparición del camarero los interrumpió para tomar su orden. A diferencia de él, Mr. Lunes era el tipo de sujeto que bebía cosas que el no podía ni pronunciar, debía impresionar a hombres y mujeres por igual, su voz grave tenía un tono naturalmente sensual, cada movimiento era calculado y con cierta elegancia. Ryan observó maravillado como movía los dedos ligeramente al hablar con el camarero.

- tienes unas manos hermosas- soltó nada más irse el joven y Mr. Lunes sonrió levantando las cejas- oh...te decía...- intentando recordar de qué estaba hablando- oh si, Clint dice que debes sentirte solo ahí arriba como trofeo para los demás, lo digo en el buen sentido, no es como si fueses un objeto o algo- tal vez Mr. Lunes tenía razón y debía comenzar a pensar más antes de hablar.

-tranquilo, entiendo- el hombre colocó los antebrazos en la mesa encogiéndose de hombros- "Solo" no es la palabra que buscaría. Me agrada estar conmigo mismo pero de vez en cuando- movió aquellos largos y hermosos dedos hacia él- me agrada tener una buena compañía- 
Ryan no dijo nada, por el simple hecho de que su mirada estaba en aquellas manos.

- ¿tienes algún fetiche con las manos?- pregunto curioso. Ryan levantó la vista y notó la divertida sonrisa en el rostro del hombre.

-oh, diablos lo hice de nuevo, lo lamento, no quería incomodarte- sonrió y acomodó los brazos cruzados en la mesa- cuando era pequeño mi madre hacía sombras en la pared para mí, pero yo nunca veía las sombras, me gustaba mucho mirar sus manos, tenía unas manos hermosas, de aquel tiempo a ahora no he cambiado mucho. Creo que tengo un fetiche con ellas- Mr. Lunes levantó ambas manos y Ryan pudo apreciar que eran grandes, de dedos largos y sin callos, manos hermosas, realmente hermosas.

-así que te gustan mis manos 
-me encantan- Ryan ladeó el rostro.Mr. lunes entrelazo los dedos frente a él descansando los codos sobre la mesa.

-vaya, de todos los halagos que me han dado este es el mas original- comento divertido y Ryan le sonrió y apenas unos segundos después se quedó serio de golpe.

-oh... espero que no creas que intento algo o que quiero ligarte o algo así- aclaro nervioso. Mr. Lunes ladeó el rostro con una exprecion juguetona.

-No se me habría ocurrido ni por un segundo- el hombre debía estar en mitad de la teintena y él apenas y pasaba los veinte, evidentemente no le interesaba...oh, por dios, estaba teniendo complejo de Clint. De cualquier modo tal vez debería decirle claramente que era heterosexual... bueno, el hombre decía que no creía que estaba interesado así que con eso debía bastar ¿cierto? Por otro lado si le decía; "hey, por cierto, no soy gay" ¿cuántas eran las posibilidades de no ofenderlo?

-dime ¿a qué te dedicas?- el camarero le llevó su bebida a Mr. Lunes y a él su cerveza.

-Aun soy estudiante - decirlo o no decirlo, bueno las buenas amistades siempre debían estar fundamentadas en la sinceridad- y stripper, aunque dudo que después de hoy pueda trabajar con el trasero que tendré mañana- se rio. Mr. Lunes se ahogó con su bebida.

-¿perdona?- pregunto, tras tomar una servilleta para secarse los labios. Ryan le miró sin entender su extrañeza hasta que sumo dos más dos.

-no, mierda, no me estoy insinuando, quiero decir... pellizcaron mis mejillas traseras más de lo que lo hacen en el trabajo incluso, ¿tú a que te dedicas?- tomó de su botella esperando desviar la atención de él a su acompañante.

-soy cirujano-Mr. Lunes dijo la verdad a medias y fue acertado pues Ryan se sintió ligeramente incómodo. El era cirujano pediatra, pero desde hacía un tiempo había dejado de ejercer para encargarse de la dirección del hospital central de la ciudad.

-vaya...- entonces fue completamente consciente de la diferencia de clases entre ambos- debe irte bien.

-no me quejo- conversaron bastante rato y aunque era agradable el lugar no le dejaba estar tranquilo, la diferencia entre ambos no acaba de permitirle sentirse cómodo por completo, aunque debía admitir que la charla del hombre casi lo lograba.

-mmm, creo que tal vez debería marcharme ya, voy a pagar mi cuenta- anunció después de un par de cervezas, al final había seguido tomando lo mismo. Mr. Lunes levantó una mano negando.

-no, tranquilo, lo pago yo, también me retiro. Le diré al chofer que te lleve a tu casa, anda, vamos.

-¿eh?- no tuvo tiempo de protestar, antes de darse cuenta Mr. Lunes había ya pagado la cuenta y le había hecho andar al auto y entrar en el sin darle mucha oportunidad de renegar.

-ha sido un corto pero agradable tiempo, ojalá nos encontremos en otra ocasión- Ryan asintió, pero esperaba sinceramente no volverlo a ver, el sujeto parecía agradable pero era demasiado atractivo para su seguridad heterosexual y demasiado aparentemente perfecto para su confianza personal. Además el sujeto da escalofríos, se dijo a sí mismo. Ryan había estado casi una hora con él y no podía describirlo de forma precisa, era como si fuese demasiado perfecto, buena apariencia, buen trabajo, movimientos lentos y gestos calculados. Prefería pensar que el sujeto lo descolocaba a pensar que le atraía.

El auto lo dejó en la puerta de su complejo de departamentos, al bajarse y encontrarse de frente con su sencillo barrio sonrió suspirando.

-Es mi hogar- con satisfacción descubrió que no se sentía inconforme ni avergonzado aún después de encontrarse de frente con el éxito de alguien más- el día en que la envidia me corroa espero traer una máscara- el había visto de frente esa noche más de un rostro desencajado por ella y no era precisamente una vision agradable. Una visión al alma que esperaba no mostrar nunca.