miércoles, 3 de mayo de 2017

+money -Capítulo 10


Capítulo 10

El día acordado Theo esperó a que Nabil lo recogiera para llevarlo a tomar sus muestras de sangre como habían acordado, el laboratorio al que Theo les indicó ir era uno de aquellos lugares que parecían sacados de un comercial de televisión, hermosas instalaciones y todo parecía tecnología de última generación, desde las puertas hasta las pantallas ultra delgadas, atención profesional y pistolas para recoger las muestras.



—¿Nervioso?— preguntó Theo tomando su mano mientras esperaban.



Nabil le sonrió y se sonrojó.



—Un poco, pero no tiene que ver con la muestra en sí— aclaró y bajó la mirada, Theo buscó su rostro.






—¿Por qué no me dices entonces qué es lo que te pone nervioso?— preguntó con el mismo tono calmado y suave que se usa con un niño asustado.



—Solo… nosotros... yo…nunca había llegado a tener algo tan… bueno...— Nabil no sabía como explicarlo, aunque Theo había propuesto ser exclusivos tampoco quería verse tan crédulo y patético como para creer que eso se trataba de amor.



—¿Serio?— preguntó Theo y Nabil se encogió de hombros, no queriendo exponerse. Aunque Theo lo tomó como un signo de timidez por el progreso de su relación.






Levantó la mano que sostenía y la llevo a sus labios.



—No tienes que preocuparte de nada Nabil, podemos hacernos los análisis ya que estamos aquí, pero iremos al ritmo que te sientas cómodo ¿está bien?— pregunto dulce y amablemente.



Nabil levantó la mirada y sus ojos estaban llenos de adoración, tuvo que morderse la lengua para no soltar un “Te amo” en aquellos momentos… Dios…de verdad estaba enamorado de ese hombre.






—No me dejes nunca Theo… te daré todo de mi…— prometió y Theo sonrió pegando su frente a la ajena y besó con calma una mejilla pecosa y después la otra.



—No lo haré tontuelo ¿por qué estaríamos aquí si pensara hacerlo? –ya pensaba recordarle después esa promesa, cuando no estuviesen en un lugar público.



Aunque estaban justamente en público y eso detenía a Theo de hacer el amor ahí mismo con su pelirrojo pecoso, eso no lo detenía para buscar aquella boquita deliciosa y bebérselo lentamente hasta dejarlo mareado.



Una enfermera les llamó para anunciar que era el turno de Nabil y después vino el de Theo. Cuando pagaron por los análisis les entregaron un sobre sellado con una copia de su recibo y una clave para revisar sus resultados en internet, aunque aun tendrían que pasar a recogerlos si los necesitaban para fines legales.



Ese día, después de los análisis, Theo llevó a Nabil a comer a un bonito restaurante en medio del parque central en una segunda planta con balcones repletos de flores, Theo desde luego reservó uno de esos para ellos dos. Pasaron casi dos horas hablando, ellos en realidad se entendían muy bien.



—Me gustan esa clase de pantallas como paredes, son muy útiles en espacios creativos de oficina, si trabajara en una querría una de esas— sonrió Nabil, hablando de un nuevo sistema, a simple vista parecían vidrios normales, pero estos se oscurecían ante una orden de voz y eran en realidad pantallas inteligentes que podían ser usadas para presentaciones o pizarrones interactivos, desde luego Theo tenía aquella maravilla instalada en el edificio aunque para ser francos, había sido su predecesor el que las había instalado en las áreas de desarrollo creativo y juntas. Theo estaba por mencionar ese asunto cuando Nabil prosiguió— Por cierto ¿has visto el diseño final del personaje inspirado en tu imagen?



Theo lo había visto, de hecho le habían enviado una copia de los bocetos y él había solicitado que de ser posible le enviaran el original firmado por el equipo de diseño. Lo había enmarcado y colgado en su oficina. Aquello era algo que compartía con Nabil, así que era importante. Sin embargo, viendo la emoción en los ojos de Nabil, negó, se notaba que el chico quería darle la noticia él mismo.



—No, en realidad no ¿lo recibiste tu?— Claro, si él los había recibido Nabil también, era obvio, pero fingió.



—Así es ¿quieres verlo?— preguntó emocionado y Theo se inclinó hacia él cuando Nabil sacó su celular del bolsillo de su chaqueta.



Theo asintió.



—Muéstrame— le animó con una sonrisa y vio a Nabil desbloquear su celular con un simple desliz, eso le gustó, era símbolo de un chico que no tenía nada que esconder. Aunque sonrió cuando colocó una clave para abrir el archivo en el que tenía almacenados los bocetos.



—Mira— le dio el teléfono emocionado, Theo observó los bocetos del diseño del personaje y finalmente la imagen a color con el resultado final.






—Bueno, tienes que admitir que gracias a mí ahora tienes a este chico tan guapo— bromeó y Nabil sonrió en respuesta, adoraba cuando sentía que lo hacía feliz.



—Bueno, eso es algo que no puedo negar— respondió— Sólo es una lástima que no tenga esos dos lunares bajo el ojo, me encantan tus lunares.



El simple comentario acaloró las mejillas de Theo, era estúpido, a menudo recibía halagos de su atractivo. Bastantes de Nabil, de hecho. Pero era la primera vez que uno de ellos lo sonrojaba, quizá por lo personal e íntimo que había sonado.



—¿Dije algo malo?— preguntó Nabil al notar que Theo se había quedado distraído y que de repente parecía algo acalorado— ¿Estás bien?— indagó y Theo sólo le sonrió.



—Sí, creo que acabo de tomarle un gusto especial a mis lunares— confesó y Nabil sonrió como si le hubiese dicho una broma. Probablemente creyendo que el mismo Theo bromeaba respecto al asunto.






—Me cuesta creer que puedas tomarle más gusto a tu apariencia de lo que ya le tienes ¿son en tu familia todos tan apuestos?— preguntó inocentemente y Theo suspiró.



—Depende de la opinión supongo— se encogió de hombros— Si me preguntas mi opinión, mi favorito es mi cuñado— Nabil sonrió.



—Te llevas bien con él— Theo se rió.



—Sí, es un excelente amigo, te lo presentaré en otra ocasión, casi siempre está ocupado con la tienda que le dejó su mamá. En fin, no hablemos de eso – No tenía ganas de hablar de Gael cuando estaba en su tiempo con Nabil, aunque pensando en tiempos, recordó que hacía ya bastante que debería haber regresado a la oficina. Miró su reloj, el que Nabil le había regalado— Yo estoy retrasado mi geniecillo ¿te importa si me adelanto?— preguntó preocupado. No quería dejarlo ahí.



—Para nada ¿quieres que le pida a Bill que te lleve a donde necesitas ir? Yo tengo algunas compras que hacer así que puede venir después por mí— Nabil sabía que a Bill no le gustaban sus amantes pero no creía que llegase a ser grosero con Theo.



Theo se lo pensó y pensando que podía aprovechar para ultimar detalles con Bill aceptó la propuesta.



Nabil le pidió a Bill que llevara a Theo sin preguntar a dónde iba, no quería ser invasivo ni entrometido. Theo no sabía que aquel simple gesto, tan simple como aceptar un favor de su pareja había reafirmado la impresión que Nabil tenía de él, a Theo le resultaba cómodo tomar las pequeñas ventajas que salir con él incluían en su estilo de vida. Nabil tenía tan arraigada la idea en su cabeza que aunque había notado que Theo había estado encantado de usar su auto y su chófer, no había reparado en que había sido Theo quien pagara por los análisis de ambos y la comida que acaban de compartir.




Ajeno a eso, Theo solo se sentía afortunado de poder hablar con Bill y arreglar todo para el día siguiente sin levantar sospechas.













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